El pasado miércoles, 11 de febrero, celebraba la iglesia la Virgen de Lourdes. Por eso esta mañana, en la eucaristía de las 12 hemos tenido la misa por los enfermos de nuestra comunidad parroquial, por sus familiares y sus cuidadores. Y es que nuestra madre es un gran sustento para ellos en esos momentos se soledad y de crisis, cuando las fuerzas fallas o nos entran las dudas. Ella siempre está ahí, recordándonos que Cristo estuvo y está cerca de los que sufren.
Tras haber profesado nuestra Fe en él, hemos recibido la unción de los enfermos, que nos recuerda que Jesús es el médico de nuestras vidas, ungiéndonos con el óleo de la sanación y de la vida.




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